Eucaristía por 90 aniversario de la Junta Central Electoral

Eucaristía por 90 aniversario de la Junta Central Electoral

En Catedral Primada de América

Autor: Carmen Gómez/Tuesday, April 9, 2013/Categorías: Pleno JCE, Presidencia JCE, Eventos, Dirección de Comunicaciones

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El Presidente de la Junta Central Electoral consideró que el nuevo gran compromiso en materia electoral que tiene la institución es organizar el proceso comicial del año 2016, donde además de elegirse al Presidente y Vicepresidente de la República, se escogerán también 4 mil 362 cargos para el Congreso Nacional y los municipios.

El doctor Roberto Rosario Márquez dijo que en ese proceso, los electores votarán por 272 Senadores y Diputados y 4 mil 98 cargos municipales.

El Presidente de la Junta Central Electoral se refirió al tema al pronunciar unas palabras al final de la Misa de Acción de Gracias oficiada en esta fecha en la Catedral Primada de América, por Monseñor Benito Ángeles, por motivo del 90 aniversario de la fundación de la referida institución.

A continuación, el texto íntegro con las palabras del Presidente de la Junta Central Electoral en la Catedral Primada de América.

Hoy que comenzamos a celebrar la semana aniversario de nuestra Institución, queremos primero que nada, dar gracias a Dios, y al arzobispo monseñor Benito Angeles por la celebración de esta Eucaristía; agradecer a las personalidades de otras instituciones que nos honran con su presencia, a los distinguidos miembros de la prensa, y a todos quienes han dejado otros compromisos, para acompañarnos en esta ocasión tan especial.

En nuestra última comparecencia por ante esta altísima casa de Dios, prometimos cumplir con una de nuestras principales responsabilidades en ese momento: garantizar que los ciudadanos y ciudadanas tuvieran la oportunidad de participar, de forma directa, en la elección de las dignidades presidencial, vicepresidencial y diputados y diputadas de Ultramar.

Un año después de esa confesión, de ese compromiso, retornamos a expresar nuestra gratitud al Todopoderoso, ya que con su ayuda pudimos afrontar todos los retos, que no fueron menores, y organizar las elecciones más limpias, transparentes y creíbles en los últimos años.

De los 14 mil cuatrocientos 70 colegios electorales, ubicados en el país y en el exterior, en ninguno se presentó impugnación por parte de los partidos políticos. De los seis millones, 502 mil 968 ciudadanos aptos para votar, 4 millones, 561 944, equivalente al 7.30%, sufragó con total y absoluta libertad y discrecionalidad; podemos afirmar que la ofrenda y promesa hechas ante este altar las llevamos a cabo como Dios manda, por lo que hoy le damos gracias, y le pedimos seguir iluminando nuestro camino, para continuar jornadas exitosas en beneficio de la democracia.

Como consecuencia de la administración pulcra y transparente del proceso electoral, hemos sido testigos, a través de los medios electrónicos, de una reunión entre el ex -presidente de la República, y candidato que representó al partido de oposición más votado en el certamen pasado, y el Presidente de la República, que resultó ganador de la contienda electoral del pasado 20 de mayo; en lo que se interpreta como un reconocimiento a la legalidad y legitimidad de la investidura del dignatario electo; por demás, en un ejemplo de cooperación y convivencia, importantes y necesarias para la nación.

Nos enseña este hecho, que por encima de las pasiones momentáneas, nacidas del fragor de la competencia electoral, está el interés de la nación; los miembros de la Junta Central Electoral, con este reconocimiento, obviamente, también recibimos, de alguna manera, un reconocimiento por nuestra labor. De seguro que en todos estos movimientos están las manos del Todopoderoso. ¡Gracias a Dios!

Con la ayuda del Creador, hemos logrado posesionar a la Junta Central Electoral en todo este trayecto, como una institución pública, confiable, y en capacidad de poder aportar al fortalecimiento de la democracia, ya no solo en la República Dominicana, sino en otras naciones, exportando nuestro software y las aplicaciones informáticas desarrolladas por nuestros técnicos; nuestros equipos, el material humano que hace posible que la JCE sea reconocida en el ámbito internacional, como el ente público electoral de referencia, y un ejemplo en la administración de los procesos de participación política directa de la ciudadanía.

Como institución tenemos 167 oficialías, 145 centros de cedulación, 55 delegaciones de hospitales, 155 juntas municipales electorales, y 7 centros de servicios; es decir, aproximadamente 400 oficinas, que en su gran mayoría han sido automatizadas en el período en que nos ha correspondido dirigir la JCE.

Esto se debe a la nueva visión gerencial, al definir la línea estratégica de la JCE, por este período, que estableció entre sus principales objetivos, transformar la JCE en una institución de servicio público, eficiente y transparente; lo cual podemos decir que ha sido logrado, pues contamos con una infraestructura física y plataforma tecnológica instalada, más los recursos humanos, entre los que se destaca el equipo técnico, que nos han permitido, en este espacio de tiempo, ofertar, de manera satisfactoria, 7,806,480 servicios al ciudadano en el Registro Civil, más 2,529,393 en Cedulación, y servicios en las oficinas administrativa, y en los centros de servicios y legalizaciones, que suman 13.5 respuestas a requerimientos de la ciudadanía.

En materia electoral nace otro compromiso principal, que se centra en las elecciones del 2016, las primeras en aproximadamente veinte años, en que se presentarán en una sola elección, en un solo día, las candidaturas de todos los puestos electivos de voto directo; que de acuerdo a las proyecciones hasta el momento, serían: Presidente (a) y Vicepresidente (ta), 262 congresistas y 4 mil 98 cargos municipales; para un total general de 4 mil 362 cargos.

La especialidad de este momento adquiere mayor relevancia, si asumimos en su justa dimensión el hecho de estarse celebrando en el año donde conmemoramos los doscientos años del nacimiento de Juan Pablo Duarte, padre de la nacionalidad dominicana, y maestro perenne de nuestras más nobles causas políticas. Las ideas duartianas parecieron, en ocasiones, estar inspiradas en el reino celestial, el cual predicó como alcanzable para los seres dotados de amor al prójimo. Dentro de esta fuente inspirativa, podemos destacar el dictamen sobre la Justicia:

“El buen dominicano tiene hambre y sed de la justicia a largo tiempo, y si el mundo se la negase, Dios que es la Suma Bondad, sabrá hacérsela cumplida no muy dilatado; y entonces, ¡ay! De los que tuvieron oídos para oír y no oyeron, de los que tuvieron ojos para ver y no vieron… la Eternidad de nuestra idea! Porque ellos habrán de oír y habrán de ver entonces lo que no hubieran querido oír ni ver jamás”-

Entre los atributos más encomiables de la formación social y democrática de nuestra nación está la fe cristiana, de la cual emana nuestra nobleza y espíritu solidario. Procede en este momento especial, recordar la sentencia reivindicadora legada por el hijo de Dios a todos los hombres y mujeres del universo, y que encontramos en San Juan 8:32: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libre”.

La verdad cristiana debe ser nuestra guía espiritual para guiar nuestros pasos en la tierra por el camino luminoso que desea el padre celestial.

La verdad explícita e implícita en el pensamiento de Juan Pablo Duarte, debe alumbrar nuestra praxis política; como aquel legado vinculado con la filantropía:

“La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen; sin olvidarse para con los extraños, a quienes también se les debe justicia, de los deberes que impone la filantropía.”

Al dar gracias al Padre Celestial, en esta Catedral Primada de América, queremos testimoniar, una vez más, nuestra identificación plena con los mandamientos cristianos, y renovar el compromiso de cumplir dignamente nuestra responsabilidad como institución garante de la voluntad de los electores, y las demás atribuciones de servicio público, especialmente las vinculadas con la salvaguarda de la Identidad.

Muchas gracias.

 
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Carmen Gómez

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