21 August 2014

Palabras doctor Roberto Rosario Márquez en acto apertura Seminario Internacional “Elecciones y Tecnología”

Palabras doctor Roberto Rosario Márquez en acto apertura Seminario Internacional “Elecciones y Tecnología”

Deseamos expresar la más cordial bienvenida a los distinguidos y distinguidas visitantes internacionales, y expresarles nuestro regocijo por su presencia.

Para nosotros es de gran significación encontrarnos de nuevo, a propósito de un tema de interés común para todas las naciones cuyos sistemas políticos tienen como marco teórico de referencia la democracia, y su manifestación de división de poderes, elecciones masivas y respeto a la voluntad soberana de los pueblos.

“Elecciones y Tecnología” son palabras que unificadas simbolizan, por un lado las tendencias más avanzadas de participación ciudadana en la toma de decisiones respecto al camino que deben seguir los pueblos en su desarrollo, y por otro lado la herramienta práctica a través de la cual se garantizan respuestas a la masificación por el crecimiento poblacional.

Hasta hace poco tiempo, la Junta Central Electoral era un organismo que hacía poco uso de la tecnología en los aspectos esenciales del servicio que ofrece a la ciudadanía, tanto en materia registral y de identidad, como en la administración de los procesos de participación política directa. En este último caso, la ausencia de tecnología apropiada facilitó la ocurrencia de hechos y situaciones que no generaban confianza en los resultados, y que por tanto afectaban la legitimidad de los mismos.

En el sistema político dominicano debió producirse, en el lapso de tiempo comprendido entre el 10 mayo de 1998 hasta la fecha, una sustitución y renovación del liderazgo político fundamental, en los partidos que encarnan la mayor representatividad en términos congresuales, por la pérdida de los tres principales líderes en los últimos 50 años: José Francisco Peña Gómez (10 de mayo de 1998), Juan Bosch (01 de noviembre de 2001) y Joaquín Balaguer (14 de julio de 2002). Desde ese tiempo, en algunas de estas organizaciones no se ha hecho efectivo ese cambio, o relevo generacional, lo que ha dado lugar a inestabilidad e ingobernabilidad en su interior, afectando la ecuación política predominante del sistema. Ese hecho nos ha permitido afirmar que en lo esencial, parte importante del liderazgo político dominicano sigue atrapado en el siglo pasado, por la generación de la guerra y la post guerra, muy distante de la Era de la Información y el Conocimiento, en que hoy nos encontramos.

Nuestro sistema electoral funciona, esencialmente, como un sistema de desconfianza; lo que dificulta mayores avances en el sentido propuesto en este evento. Para comprender el porqué de esta situación es necesario a su vez entender la circunstancia descrita en el párrafo anterior.

Sin embargo, la voluntad manifiesta de esta administración de utilizar la tecnología como aliada en la organización de los procesos a desarrollarse en la última década, en todos los procedimientos, ya sea en los servicios públicos ofrecidos o en las elecciones; nos ha permitido impulsar las transformaciones institucionales que han convertido a la Junta Central Electoral en un estandarte en el uso de la tecnología en algunos aspectos, sin obviar nuestras falencias, por lo que estamos en búsqueda de la mejora continua de nuestros métodos de servicios públicos.

El seminario que hoy dejamos abierto, procura el conocimiento y evaluación de otras experiencias en el uso de este recurso. De las disertaciones, análisis y recomendaciones producidas saldrán importantes lecciones, que nos permitirán afrontar con éxito los retos esenciales inmediatos del sistema electoral dominicano, que son la aplicación de políticas públicas que hagan posible que en las próximas contiendas electorales se propicie un clima de confianza, igualdad y equidad, y que dispongamos de las herramientas tecnológicas necesarias, para garantizar a los ciudadanos profundizar y avanzar hacia mayores niveles de transparencia y eficiencia de los que esta administración ha implementado en cada una de sus actuaciones.

Sirvan pues estas palabras finales, para agradecer, anticipadamente, a nuestros invitados internacionales, y a todos los concurrentes locales, por sus aportes a la democracia dominicana.

¡Muchas gracias!

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