Conferencia Magistral: “Reformas Migratorias en República Dominicana”

Conferencia Magistral: “Reformas Migratorias en República Dominicana”

Dictada por el Dr. Roberto Rosario Márquez, Presidente de la Junta Central Electoral, en el Auditorio de la Biblioteca Cardenal Antonio Beras Rojas, Universidad Católica de Santo Domingo.

Publicado por: Daniel Joseph/Friday, July 24, 2015/Categorías: Conferencias, Dirección de Comunicaciones

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Señoras y señores: 

Hemos recibido con mucho agrado la invitación que nos cursara la Universidad Católica Santo Domingo, para presentar nuestras reflexiones sobre un tema de la mayor transcendencia en la vida Republicana. Nos referimos, obviamente, a la formulación por parte del Estado Dominicano, de una nueva política migratoria. 

En justicia, felicitamos esta iniciativa de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCSD, de programar este ciclo de conferencias, propiciando un espacio de reflexión sobre diversos temas de interés nacional, en un esfuerzo por despertar el espíritu de investigación, fortalecer la criticidad académica y elevar el nivel cualitativo de sus egresados, como forma de ofrecerles oportunidad de crecimiento general, y de formación como ciudadanos activos, en la construcción de las políticas públicas y el fortalecimiento cultural de la nación dominicana. 

Nos proponemos ubicarnos como un ciudadano en un ambiente académico, despojándonos en lo posible, de la investidura oficial, para transmitir a ustedes las ideas que buscamos socializar; más bien, trataremos de explicar en qué consiste la reforma migratoria en curso. 

De lo que se trata es de examinar la misma y aprovechar para comparar su alcance con políticas migratorias contemporáneas, de otros países; cómo abordan estas naciones la gestión migratoria en sus territorios, reconociendo nuestras falencias y los puntos luminosos del conjunto de instrumentos jurídicos que han hecho posible que por primera vez en aproximadamente 100 años, tengamos una reforma migratoria progresista, solidaria, soberana y humana; una propuesta de gestión integral a un fenómeno que atraviesa transversalmente toda la  estructura social de la República Dominicana. 

Para comprender el tema, se hace necesario tener conciencia del comportamiento de las migraciones en la globalidad y la cotidianidad, en lo general y en lo  individual; comprender cómo los Estados son conmovidos y muchas veces transformados más allá de los límites territoriales: en la vida económica, política, social, religiosa. 

(…) la migración no solo es un fenómeno que supone el desplazamiento de personas de un lugar de origen hacia un lugar de destino, sino un proceso que implica múltiples desplazamientos espaciales, laborales, sociales, culturales y políticos, y supone no solo cambios demográficos o mudar de residencia, sino un constante intercambio de ideas, recursos, prácticas, discursos y símbolos, los cuales producen otro tipo de identidades, organizaciones, relaciones, y también desigualdades, y luego la constitución de otros sujetos sociales…”[1] 

La migración, aunque ocupa mucho espacio en los titulares periodísticos contemporáneos, y en las redes sociales, no es un fenómeno reciente. Es tan antiguo como la propia humanidad, y según los evolucionistas, existió antes que la propia civilización, refiriéndose, obviamente, a grandes desplazamientos de animales no racionales y humanos, como consecuencia de los cambios climáticos y la necesidad de migrar hacia zonas más seguras y apropiadas a las necesidades alimenticias primitivas. 

La Biblia, el texto más universalmente conocido, y uno de los más antiguos, nos refiere cómo desde el inicio de la vida, según los seguidores de esa cosmogonía, se produjeron varios sucesos migratorios, empezando por la expulsión de Adán y Eva del Paraíso Terrenal. 

En el segundo libro de la Biblia, encontramos el “éxodo” del pueblo de Dios, que nos narra cómo Moisés trasladó desde Egipto a miles de israelíes, y las correspondientes quejas e insatisfacciones de los “migrantes bíblicos” contra Moisés y Aarón, quienes le guiaron hacia la liberación de la esclavitud que padecieron por más de 400 años. 

Al igual que en toda la historia de la humanidad, en la isla que comparten la República de Haití y la República Dominicana, este fenómeno no es nuevo. Es tan antiguo, que precede la fundación de la República de Haití  y de la República Dominicana. 

En efecto, todas las fuentes históricas respecto a la formación del pueblo dominicano, coinciden en que somos el resultado cualitativo de diferentes culturas que se dieron cita a través de oleadas migratorias.  

El profesor Roberto Cassá relata que los primeros pobladores de Quisqueya procedían de América del Sur, específicamente de tierras cercanas a los ríos Orinoco y Tapajós.  En 1492 llegaron los españoles, que luego se disputaron el control de la isla con Francia, fomentando la migración europea en esta tierra, con fines de colonización, y supuestamente evangelización, durante varios siglos, lo que junto a la trata de esclavos negros procedentes de África, auspiciado por esas potencias, sentó las bases para el predominio en sus inicios del mestizaje, y finalmente del mulatage, que mayoritariamente existe en la población dominicana. 

“A lo largo de nuestra vida republicana se sucedieron varias oleadas migratorias de españoles que llegaron como refugiados de la Guerra Civil; de judíos de Europa del Este; de japoneses que arribaron durante y finalizada la segunda Guerra Mundial; y, con el desarrollo de la industria azucarera en el siglo pasado, de inmigrantes procedentes de las islas del Caribe (llamados cocolos) (FUNGLODE, 2014). Más recientemente han llegado inmigrantes procedentes de China y Taiwán, así como otros inmigrantes europeos y latinoamericanos.”[2] 

Entre estas oleadas migratorias, es importante mencionar las procedentes del Oriente Medio, integradas por los llamados turcos, que aunque están ubicados en todas las regiones, tienen mayor asentamiento en el Cibal y en el sur; siendo éstos de origen sirios y libaneses, unos inmigrantes directos, y otros que al ser expulsados desde Haití migraron a la parte oriental de la Isla. 

Previo a sumergirnos en los elementos esenciales de nuestra reforma, es oportuno exponer algunos conceptos generales propios del tema. 

Refresquemos con la etimología de la palabra migración (del latín migratĭo, -ōnis), que  tiene una definición sencilla en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas y sociales”. No obstante, cuando se intenta ubicar el concepto en el entorno de las ciencias humanas, la simplicidad del diccionario se desvanece ante la complejidad, no de la palabra en sí y su significado, sino de lo que ella representa en la historia, del papel desempeñado en el alcance de la cultura universal, de sus manifestaciones étnicas.

-        ¿Qué sería del universo sin las migraciones?

-        ¿Puede alguien imaginarse la existencia de un mundo como el actual, si los primeros seres humanos hubieran permanecido estáticos en los espacios geográficos de sus orígenes? 

La respuesta obvia a la segunda interrogante es negativa. El movimiento, en búsqueda de protección frente a otros animales y a las inclemencias de la naturaleza, fue un acto consciente desde que el cerebro del hombre asumió la racionalidad como  atributo. 

Para los materialistas, el ininterrumpido proceso migratorio fue iniciado como la conquista de nuevos espacios en la relación del hombre con la naturaleza, como respuesta a desafíos frente a la indefensión de un hábitat originalmente hostil, como la búsqueda consciente de progreso. Para los sabios bíblicos, este proceso fue iniciado como un castigo. 

Algunos tratadistas consideran que la migración es un fenómeno multifacético, de interés multidisciplinario, para los estudiosos de las ciencias sociales, para los vinculados de cualquier manera a la cúspide de los Estados, y para los estrategas políticos. Entre los científicos que más han contribuido al estudio del tema, están los demógrafos, en proyectos donde analizan las poblaciones humanas; los sociólogos, estudiando la movilidad social; y los economistas, examinando la influencia de los inmigrantes en variables ligadas a la oferta y la demanda, salarios, mano de obras, costos, precios y mercancías, entre otras[3]. 

Existen diferencias en los autores respecto a la importancia de las variables a tener presente en la conceptualización. Entre éstas variables están la distancia entre el punto de partida y el punto de establecimiento, los obstáculos vinculados al proceso migratorio de cada acto, la permanencia, la condición de planificación o espontaneidad de la emigración. Todos coinciden en que debe haber traslado desde un lugar a otro, convirtiéndose quienes se movilizan, en inmigrantes con relación al lugar donde se establecen, y emigrantes con relación al lugar desde el cual se movilizan. Atendiendo a estos factores existen algunas definiciones: corriente migratoria, emigración neta, inmigración neta[4]. 

Corriente migratoria es la “cantidad de migrantes que se mueve o está autorizada a moverse desde o hacia un país para tener acceso al empleo o establecerse por un período de tiempo determinado”[5]. Esta definición cataloga el objeto de forma más amplia que la aportada por otros autores, que la conciben como “conjunto de migraciones realizadas en un cierto intervalo de tiempo, con origen en un área determinada y destino a una misma zona, distinta a la anterior”; pero la cantidad es difícil de cuantificar, por ser los censos limitados respecto a quienes no sobreviven[6].  Estas y otras definiciones de corriente migratoria proyectan la dificultad de las conceptualizaciones en la materia. Obviamente, parten del supuesto de la aproximación estadística aceptable para realizar proyecciones, lo cual solo es posible respecto a la migración documentalmente legal.   

Asumiendo el punto de convergencia de las diferentes definiciones, se puede hablar de corriente migratoria entre Estados Unidos y República Dominicana; entre República Dominicana y Haití; entre República Dominicana y Europa; para citar tres ejemplos. 

Obteniendo estas estadísticas se podría determinar si existe emigración neta o inmigración neta, en las relaciones particulares entre los países. Con las estadísticas totales de migrantes de cualquier país, se podría determinar de manera general, la emigración neta (si son más las personas que emigran a las que inmigran) o inmigración neta (si el resultado es inverso). La OIM expone el concepto de migración total, para referirse a la suma de los inmigrantes y emigrantes de un país[7], obviamente, en un lapso determinado. 

Para quienes estudian lo vinculado a la migración en los tres países expuestos como ejemplo, es obvia la dificultad de establecer una corriente migratoria incluso aproximada. 

-        ¿Cómo determinar la cantidad de personas proveniente de Haití que cruzan la frontera para radicarse en República Dominicana por períodos determinados, para considerarlos como actos migratorios? 

-        ¿Cómo cuantificar la cantidad de dominicanos que llegan a Puerto Rico por vía marítima, y los que utilizan el Corredor Centroamericano para a través de la frontera intentar llegar a Estados Unidos? 

-        ¿Cómo establecer la cifra llegada anualmente a esta última nación, vía terrestre y de manera irregular?  

Estas preguntas clasifican también para referirse a naciones europeas que se han convertido en fuentes de esperanza para quienes todo lo consideran perdido en sus países. 

Hay quienes consideran que la migración, para llamarse tal, debe responder a un éxodo voluntario, no inducido por guerras, ni fenómenos naturales[8], y aclara que si bien la diferencia tiene poca importancia desde el punto de vista económico, sí la tiene desde el punto de vista positivo y conceptual. Refiere la interpretación variada sobre lo que significa la inmigración en los países de Europa Occidental. 

Aunque todos coinciden con un cambio de domicilio, las legislaciones varían en el tiempo. “Algunos países hablan de inmigración cuando se ha otorgado un permiso de residencia”. En Alemania se utiliza cuando existe domicilio fijo, registrado ante las autoridades; en Bélgica, Dinamarca y España cuando el asentamiento ha sido por seis meses; en Portugal, Finlandia, Suecia y Gran Bretaña cuando es de doce meses.  

“En el pasado, las Naciones Unidas apelaron a que se buscara una definición única para el concepto de inmigración. Sin embargo, aunque los miembros tomaron nota de dicha petición, no la incluyeron ni en sus disposiciones de ingreso al país ni en sus estadísticas. Desde 1960 la ONU entiende que hay inmigración y reasentamiento cuando el cambio de domicilio ha ocurrido hace más de cinco años”[9]. Esa organización utiliza principalmente “migrantes internacionales”, para referirse a las “232 millones de personas, o sea 3,2% de la población mundial” que de acuerdo a sus estadísticas existían en el año 2013[10]. De esta cantidad, 136 millones habitaban en los países desarrollados del Norte, y 96 millones en los países desarrollados del Sur. El 74% está ubicado en la edad laboral (20 a 64 años); el 48% corresponde al género femenino.

De acuerdo a Josep Lacomba, entender adecuadamente el concepto de migración requiere a su vez una comprensión del concepto de Estado, entendido éste como nación. Esta es una fuente referencial muy importante. En la actualidad los Estados poseen políticas migratorias definidas, que son partes determinantes de su existencia nacional, diferente a la antigüedad, cuando los movimientos de desplazamiento eran considerados conquistas, en el caso de ser ejercidos a través de la violencia. Esto, obviando la interrelación cultural propia de cada encuentro prolongado entre dos o más grupos[11]. Cuando se definieron los territorios como parte exclusiva de una nación, y se delimitaron fronteras, fue concebida la patria como atributo terrenal y sentimental de conglomerados humanos. 

Aunque no se conocía con los nombres actuales, la migración y sus derivados  son partes indisolubles de la historia. Comenzó en el espacio desde el cual hubo un “salir” sin intención de volver o posibilidad de regresar, como ya dijimos: la expulsión de Adán y Eva del Edén, según la Biblia, la búsqueda de territorios donde la naturaleza fuera más domesticable, según los materialistas. Esta búsqueda, incluso en la historia reciente, ha estado acompañada ocasionalmente de apropiación violenta espacios habitados, como por ejemplo las tierras americanas por parte de los europeos, que originó los países del llamado “Nuevo Mundo”, y dentro de él, la nación considerada más poderosa, que hasta años recientes fue políticamente homogénea respecto a su orgullo de ser “una nación de inmigrantes”: Estados Unidos de América. 

Ernest George Raveinstein, geógrafo y demógrafo británico considerado padre de la migración, escribió la primera obra científica sobre el tema, en 1865. Expuso como teoría la interdependencia entre las fases económicas, los cambios en la densidad poblacional y los desplazamientos humanos, variables éstas que a su entender requieren de estudios integrales. 

Estas teorías, ubicadas en nuestra isla, han contado con soportes recientes, entre ellos, el aumento desproporcional de la emigración haitiana, como consecuencia de la inestabilidad política y el embargo decretado por la comunidad internacional al gobierno haitiano de Raúl Cerdas; luego por el terremoto que afectó a Puerto Príncipe el 12 de enero de 2010. 

Pese a que la Organización de las Naciones Unidas excluye como emigración los refugiados políticos[12], nosotros consideramos que la variable política en todas sus dimensiones debe ser valorada. 

Bajo cualquier modalidad, el desplazamiento tiene resultados cuantitativos, respecto al espacio de partida y el espacio de llegada, y cualitativos en este último. Estos efectos pueden tener dimensiones diferentes, según particularidades, que están más vinculadas a estadísticas aproximadas que a causas y formas de ejercer el movimiento. 

Muy pocos tratadistas de la materia excluyen “el cambio de residencia” como un aspecto determinante para afirmar que hay migración, aunque incluyan matices como motivos de los emigrantes, obstáculos, distancias, tiempo y objetivos del grupo desplazado. Por ejemplo, ¿Cómo excluir de los estudios migratorios a la comunidad del exilio cubano que se estableció en Estados Unidos como consecuencia de la Revolución de 1959, liderada por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara? 

Pueden existir razones políticas que induzcan a la migración de personas que necesariamente no sean forzadas por sus gobiernos; pero frente a situaciones de intolerancia e inestabilidad, optan por facilidades para desarrollarse allende los mares. Eso sucedió con parte del sector comercial de la parte este de la isla de Santo Domingo a raíz de la ocupación haitiana de 1822; y en el siglo pasado, con los exiliados políticos de la dictadura de Trujillo, y de la post-guerra del año 1965, que se establecieron mayoritariamente en Venezuela y en Estados Unidos. 

También sucedió durante dictadura de Franco en España, que indujo a grupos de desafectos a dicho régimen, a establecerse en otros países en búsqueda de libertad. Algunos de esos grupos llegaron a República Dominicana engañados. La distancia les impedía saber que en este territorio se padecía de una dictadura similar: el trujillismo. Hoy, los descendientes directos de estos inmigrantes, desempeñan un rol preminente en la conducción de la vida económica de la nación. 

Las desavenencias internas de otras naciones, y los intereses que se manifiestan en torno a la migración, han obstaculizado reformas que respondan a la proporción del fenómeno en las últimas décadas. Un ejemplo muy notorio es Estados Unidos, país cuyos gobernantes han fracasado en varias ocasiones, en sus intentos. Su última reforma migratoria fue la Ley Simpson-Rodino, que rige a partir de 1986. 

El último proyecto consensuado por senadores demócratas y republicanos, fue boicoteado por el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, quien se negó a someterlo a votación, pese a que el referido proyecto tenía la simpatía de legisladores de su partido, que unidos a los demócratas lo hubieran aprobado.

Si este proyecto hubiese aprobado por la Cámara de Representantes, aproximadamente 8 millones de indocumentados hubiesen iniciado el camino hacia la ciudadanía, amparados en un estatus legal, apto para realizar su vida en Estados Unidos en condiciones menos desfavorables. Entre las condiciones principales para optar por este beneficio, el proyecto estableció haber ingresado antes del 31 de diciembre de 2011, pagar multas y pagar impuestos, además de no contar con antecedentes penales.

Fue el principal intento legislativo posterior a mayo de 2006, cuando el Senado aprobó una reforma migratoria que también fue boicoteada por los republicanos de la Cámara de Representantes. En Junio de 2007, el entonces Presidente republicano Georges W. Bush fue defraudado por los legisladores de su partido, cuando incluso los visitó al Congreso para pedirles una reforma migratoria.

La resistencia congresual a una Reforma del sistema migratorio, indujo al Presidente Barack Obama a dictar una Acción Ejecutiva que si logra imponerse a los obstáculos judiciales, permitiría a una cantidad aproximada de 5 millones de personas actuar de manera legal, sin temor a la deportación, por lo menos hasta enero de 2017, cuando se juramente un nuevo Mandatario.  La medida de Obama adquiere carácter provisional, y puede ser derogada por el próximo Presidente. No obstante, primero debe dilucidarse una batalla legal que podría llegar al máximo tribunal. 

La diferencia entre Estados Unidos y la Unión Europea ha sido mínima, pese a que en esta gran “unión” se encuentran muchos de los llamados más próximo al ideal del “Estado de Bienestar”, los sin papeles, los solicitantes de asilo, los refugiados, en fin, los desplazados en sentido general, han conmocionado a la UE con sus flujos, pero ésta no se ha conmocionado con su “drama humano”. 

El periódico “El País”, de España, el pasado 21 de julio destacaba el fracaso total de la UE en el cumplimiento de las cuotas de reparto de los solicitantes de asilo arribados a las costas de Italia y Grecia en los últimos dos años. Es evidente que la gestión de los flujos migratorios es una materia pendiente en la Unión Europea. Además, se comprometió a distribuirse 40 mil refugiados entre los países miembros, tarea que no pudo cumplir por resistencia de parte de ellos. 

Pese a toda la extensión territorial, Europa se siente agobiada por la ola migratoria que le llega, básicamente de los países africanos y de Oriente Medio, por una combinación de factores, económicos y políticos, y un desplazamiento propia de la misma Europa, a raíz de la caída del Muro de  Berlín y el fin de la Guerra Fría, lo que ha movilizado principalmente personas procedentes del Este Europeo. 

No pocos intelectuales del llamado Viejo Mundo invocan y reclaman a “Los Estados, no “romper los valores de la Unión ante la gravedad del desafío migratorio” La respuesta no se hizo esperar. La UE triplicó el Presupuesto  y amplió la extensión territorial de sus operaciones marítimas, de vigilancia, para retornar los náufragos y navegantes a sus lugares de origen. El principio fundacional de la UE se quebró: el de la solidaridad. 

La política europea de vecindad choca con la realidad del contexto político de sus Estados, a pesar de la juventud y la necesidad de trabajo de los migrantes, que pudiera ser alternativa al envejecimiento de su población, el cual constituye una seria amenaza a la estabilidad económica de la Unión, en sentido general, y de sus naciones integrantes. 

En pocas palabras, tanto el viejo continente como la gran potencia Americana del Nuevo Mundo, se cierran, ponen restricciones a la migración de los países llamados en desarrollo. 

Este es el panorama internacional prevaleciente en los actuales momentos. 

Básicamente, en este complejo panorama, la Oficina Nacional de Estadísticas de la República Dominicana, y varias agencias gubernamentales, como los ministerios de Salud Pública y de Economía Planificación y Desarrollo, avalaron un trabajo no oficial de investigación, denominado “Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana”, dimensionando los resultados de una encuesta a la categoría de “Censo Oficial”. 

Según esta encuesta: 

De acuerdo a los resultados de la ENI-2012 el total de inmigrantes alcanza el volumen de 524,632 personas, es decir, el 5.4% del total de la población del país estimada en 9,716,940 para la fecha de la encuesta. De ese total 458,233 personas nacieron en Haití, representando el 87.3% de la población de inmigrantes, mientras que 66,399 personas son originarias de otros países, el 12.7% del total, lo que revela el elevado predominio de los inmigrantes haitianos en el total de los inmigrantes radicados en el país. 

Conforme a la encuesta el volumen de la población de descendientes de inmigrantes llega a 244,151 personas, representando el 2.5% de la población total nacional. Del total de descendientes de inmigrantes, 209,912 personas son descendientes de inmigrantes haitianos y el restante número de 34,239 personas son descendientes de inmigrantes de otros países. 

La agregación de los inmigrantes y los descendientes de inmigrantes constituye la población de origen de extranjero. La magnitud de dicha población se sitúa en 768,783 personas, representando el 7.9% de la población total del país. De este modo, la población de origen haitiano está constituida por 668,145 personas y la población originaria de otros países por 100,638 personas. 

Del total de personas que llegó a la República Dominicana con 10 años o más, el 36% estaba desempeñando un trabajo en su país de origen antes de emigrar; el 22% buscaba trabajo; el 25.4% estudiaba; el 10.3% se dedicaba a quehaceres del hogar; el 0.7 % estaba retirado o pensionado; y el 0.2 estaba incapacitado para trabajar. El 39.4% de los hombres estaba trabajando; el 27.0 % buscaba trabajo; el 24.0% estudiaba y el 3.6% se dedicaba a labores del hogar; mientras que el 29.4% de las mujeres trabajaba, el 12.8% buscaba trabajo, el 28.2% estudiaba y el 23.3% se dedicaba a quehaceres del hogar. 

La tasa de desocupación abierta que llega al 40.5% entre los inmigrantes haitianos, frente al 13.2% correspondiente a los inmigrantes de otros países, indica que el desempleo abierto de los inmigrantes haitianos era tres veces más elevado que el de los inmigrantes de otros países antes de emigrar a la República Dominicana. 

Entre los inmigrantes haitianos apenas el 3.2% desempeñaba ocupaciones de gerencia y de nivel profesional y técnico, mientras que el 38.2% se ocupaba en labores agropecuarias, el 15.1% como trabajadores diestros y el 21.6% en trabajos sin calificación. Por su parte, casi la mitad de los inmigrantes de otros países, el 48.7%, desempeñaba labores de gerencia y de nivel profesional y técnico, y una quinta parte, el 19.5%, realizaba labores obreras diestras. 

La tesis de que la mayor cantidad de migrantes irregulares de Haití, son trabajadores de la industria azucarera y de que la mayoría de los descendientes de extranjeros irregulares era de este segmento laboral cayó de  bruces, tanto en la investigación citada, como en otras posteriores. Lo que sí está confirmado es que el gran éxodo emigratorio a esta parte de la isla, se incrementó con la acción de embargo promovida por Estados Unidos, y el posteriormente derrocamiento del Gobierno de Raúl Cedras, en Haití; y sobre todo, como consecuencia de la política de frontera abierta prevaleciente desde el terremoto que sacudió hacia nación en enero del 2010, hasta la fecha. 

Aunque resulta redundante, no es ocioso recordar que la colonia Francesa en la isla La Hispaniola, y posteriormente Haití, en sus inicios, fue la más rica de todas las colonias americanas. Esa bonanza se mantuvo casi hasta el año 1900; su desarrollo económico se mantuvo paralelo o superior al de la República Dominicana hasta mediados del siglo pasado. Es a partir de 1960 que se invierten los índices de crecimiento económico y de desarrollo entre los dos países, y que de manera voluntaria se empieza a generar un tránsito de migrantes, por razones económicas, hacia este lado. Es decir, la situación actual de Haití es el resultado, entre otros factores, de la desatención de su clase política y su élite económica, a las tareas de Gobierno para con su país y sus habitantes.

En el contexto de esta migración incontrolada, extendida hasta nuestros días, y ese dejar hacer y dejar pasar de las autoridades nacionales, un grupo de personas autodenominadas descendientes de haitianos, inicia procesos legales por ante la CIDH, y acompañado en su accionar por intelectuales, activistas sociales y periodistas dominicanos, colocan en la agenda de estas agencias, la denuncia de supuestos actos de “nacionalización”, “riesgo de apatridia”, y finalmente, “un genocidio civil” contra personas que habitan en nuestro territorio, a decir de estos grupos, por razones “de carácter racial, de anti-haitianismo y xenofobia”. Lo demás es historia, esos vientos trajeron estos lodos. 

En este lapso de acusaciones y denunciáis contra el país, el Presidente Hipólito Mejía promulgó la Ley 285-04 de migración, que entre otros aspectos, estableció las diversas categorías migratorias de los extranjeros; instruye dictar un reglamento de aplicación de la referida Ley; ordena la ejecución de un Plan de Regularización; y establece en su parte dispositiva, el criterio de que los hijos de inmigrantes ilegales (según la Ley) no son dominicanos por derecho. Ordena a su vez a la JCE el registro de los mismos en el Libro de Extranjería.

A esta ley le sobrevino una sentencia de principio, en el año 2005, que establece que el criterio definido anteriormente por la Ley ha estado vigente desde el año 1929 hasta el momento en que la Suprema Corte de Justicia dictó la referida sentencia. Es esta decisión jurisprudencial que da lugar a la Circula 17 y a la Resolución 12 de la Junta Central Electoral; de donde resulta, que la Sentencia TC/0168/13 dictada por el Tribunal Constitucional, no es más que la extensión del principio contenido en la decisión de la Suprema anteriormente citada. 

La realidad económica y política de Haití, no requiere mayores explicaciones en este escenario. Desde antes del terremoto citado, es calificado como el país más pobre del continente y uno de los más pobres del mundo. Es decir, el principal emisor de emigrantes hacia la R. D. es cuasi un Estado fallido, sin instituciones responsables, que sirvan de contrapartida en la necesaria relación bilateral entre el Estado emisor y el Estado receptor, complicando esta situación seriamente, el proceso de gestión por parte del país receptor. Por demás, dificulta el entendimiento del problema, por parte de otros Estados y entidades internacionales, que apoyados en la premisa anterior, a fin de no asumir costo en el rescate de Haití, solo ven como alternativa “la solución dominicana”. 

En este contexto global, y local, es que los diversos órganos del Estado Dominicano han diseñado, y producido la reforma migratoria en curso, con características y alcance muy definidos y precisos. Esta reforma, está constituida por una serie de normas legislativas, ejecutivas y reglamentarias, que forman un cuerpo homogéneo de políticas públicas e integrales, en la gestión de la migración dominicana. Políticas que han logrado un alto nivel de cohesión social, debido a su flexibilidad, altos niveles de inclusión social, y su sentido profundamente humano. 

Los instrumentos jurídicos que integran la reforma migratoria dominicana, son: a) La Sentencia TC/0168/13, del Tribunal Constitucional; b) el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros; c) la Ley 169’14, d) la Auditoría a los libros registro del Estado Civil; las disposiciones administrativas de la Dirección General de Migración que  beneficia a los estudiantes haitianos en el nivel de educación superior, y g la disposición administrativa que otorga categoría de residentes permanentes a los obreros cañeros. 

¿Quiénes se benefician de esta reforma?

Como consecuencia de la implementación del Plan Nacional de Regularización dictado mediante decreto del Presidente de la República, se instalaron 24 centros fijos y tres móviles, de información y atención a migrantes, que recibieron aproximadamente 300 mil personas en condición migratoria irregular, los cuales aportaron las informaciones y documentos requeridos, que actualmente están en proceso de depuración, para la admisión de los carnés correspondientes.

Así mismo, más de 8 mil personas depositaron su documentación, a fin de aplicar a una categoría de residente permanente, y poder optar, en un período de dos años, a la naturalización, en el entendido de que este grupo de persona alega haber nacido en República Dominicana, aunque no están inscritos en el Registro Civil.

Para este plan, se orquestó una amplia campaña de publicidad que duró 18 meses, tanto por parte del Estado Dominicano, como por organizaciones civiles, nacionales y extranjeras. 

Para la aplicación de la Ley 169-14, al grupo a, la Junta Central Electoral ejecutó, dentro del plazo establecido, la auditoría a los libros registros,  desde el año 1929 hacia acá, a tal fin, auditó más de 10 millones de folios, correspondientes a más de 10 millones de personas inscritas en el Registro Civil,. De conformidad con la ley, la Junta Central Electoral dispuso la acreditación en virtud de este mando legal, como dominicanos, de todas las personas de padres y madres en condición migratoria irregular, que se encontraban inscritos en el Registro Civil. Esta revisión tocó más de 55 mil personas, la inmensa mayoría sin ninguna dificultad registral, y un menor porcentaje, que encontró solución a su problema de registro, ya fuera por falsedad que no le fuera imputada, o ya fuera por la ausencia de calidad jurídica para estar registradas. 

Parte de las medidas adoptadas en esta auditoría, contemplan que los hijos de las personas que estaban en condición irregular, y que mediante el presente proceso han sido acreditados como dominicanos, también pueden ser registrados con la condición de dominicanos, y los actos civiles realizados bajo el entendido de estar actuando en la creencia de la legalidad otorgada por el Estado, también les son homologados. Sus números de cédula, si los tuvieran, se les asigna. 

Como parte de esta política, la Dirección de Migración emitió una Acción Administrativa, mediante la cual otorgó permiso de estadía y una categoría migratoria a los estudiantes del nivel superior de la República de Haití que se encuentran en nuestras universidades, en un universo de 12 a 15 mil personas. 

En el curso de este mes, la Dirección de Migración inició la entrega de Residencia permanente a todos los trabajadores de la caña, que aun estando en condición migratoria irregular, reciben una pensión del Estado, y se encuentran por más de 20 años viviendo en la República. 

Es importante destacar, que todas las medidas, implementadas se han hecho a costa del Estado, por la gratuidad dispuesta en la misma Ley, en adición, a todos los que aplicaron al Plan de Regularización, por Ley se prohíbe cualquier acción de extrañamiento o deportación, hasta tanto se mantenga el referido Plan. 

Las estadísticas que aportamos, permiten afirmar que la República Dominicana es el único país que en esta década ha sido capaz de aprobar, con la mayor rapidez, y una gran cohesión social, una reforma migratoria inclusiva e integral, que toca a todo el universo de los migrantes, y sus descendientes, y que crea las condiciones para que estas personas puedan acceder a los derechos que les otorga la Constitución y las leyes, y que puedan ser un ente activo en la sociedad. Aquellos que por razones ajenas a nuestra voluntad, no han aplicado, lamentablemente podrán ser extrañados del país. 

No se trata de deportar por el simple hecho de deportar. De lo que se trata es de situar a República Dominicana en un sistema en el cual la cantidad de inmigrantes se corresponda con la capacidad de República de asumirlos, en una situación donde  ellos encuentren la oportunidad de progreso por el cual abandonan sus territorios, dentro de un marco jurídico que les garantice el cumplimiento pleno de sus derechos fundamentales. Pero además, el Estado debe tomar las acciones necesarias para reducir a su mínima expresión los actos de inseguridad ciudadana que pueden provocar algunas situaciones, entre ellas el tránsito por nuestro territorio de personas anónimas, por carecer de documentos de identidad, que les son negados por el Estado del que son originarios. 

En efecto, uno de los más grandes cientistas sociales, Geovanni Sartori, sostiene que, la estructura legal de un país ordena y disciplina los procesos de toma de decisión en el Estado, aspecto fundamental para el buen funcionamiento de la democracia moderna[13]. 

Esto significa, que el diseño y la construcción de normativas e instituciones son esenciales para lograr generar gobernabilidad, y para construir democracia ser necesita de la idoneidad de las normas jurídicas adoptadas.  Precisamente, el pensamiento de Sartori se resumen con el siguiente postulado: “Es claro que las instituciones y Constituciones no pueden hacer milagros. Pero difícil será que tengamos buenos gobiernos sin buenos instrumentos de gobierno”[14] 

Por tanto, los dominicanos, que tanto hemos luchado en la consolidación de la democracia, imperfecta pero nuestra, que hemos construido, debemos sentirnos satisfechos y orgullosos de que a nuestro territorio hayan llegado personas de más de 100 nacionalidades, se hayan asentado en el mismo, hayan acogido nuestra cultura, y optado por ser dominicanos. Eso habla muy bien de nuestra característica, del desarrollo económico y social alcanzado, de la integración racial, económica y cultural que se expresa en la cotidianidad del dominicano. Esta es la mayor demostración del espíritu democrático de nuestro pueblo, que sin sonrojarse y lleno de alegría, es capaz de dejar de comer para que otros coman. 

La situación por la que hoy atravesamos, nos coloca de nuevo “en el mismo trayecto del sol”, y de seguro, que de esta adversidad, saldremos más fortalecidos, y la verdad resplandecerá.

 

¡Muchas gracias!



[1] Rivera Sánchez, Liliana. “Repensando el estudio de las migraciones contemporáneas en las ciencias

                sociales: algunas contribuciones desde la perspectiva transnacional”.

Publicado en:  Migraciones Internacionales. 

Lima : Universidad Católica del Perú, c/2007, Págs. 19/20.

[2] Ministerio de Salud Pública, Fondo de Población de las Naciones, y otros. Características y Análisis de la  Población de Origen Extranjero. Santo Domingo : UNFPA, diciembre 2014. (Pág. 22) 

[3] Herrera Carassou, Roberto. La Perspectiva Teórica del Estudio de las migraciones.

México : Siglo XXI Editores, c/2006. 

[4] Algunos autores utilizan los términos migración neta, para referirse a la diferencia positiva entre inmigrantes y emigrantes; y migración bruta para referirse a la diferencia positiva entre emigrantes e inmigrantes. 

[5] Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Glosario sobre Migración. Ginebra, Suiza, c/2006.

[6] Díaz Martínez, Francisco. Demografía de la Provincia de Albacete; Bases para una Planificación Económica. Castilla - La Mancha, España : Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, c/1990. 

[7] OIM. Obra citada.

[8] Birsl, Ursula. Migración e Interculturalidad en Gran Bretaña, España y Alemania. Barcelona : Anthropos Editorial, c/2004 

[9] Birsl, Ursula. Obra citada. 

[10] Comunicado de prensa de las Naciones Unidas. 11 de septiembre de 2013, a las 10:30 hora de

 Nueva York. http://www.un.org/es/ga/68/meetings/migration/pdf/press_el_sept%202013_spa.pdf

[11]  Lacamba, Josep. Historia de las Migraciones Internacionales. Madrid : Catarata, c/2008. 

[12] Herrea Carassou, Roberto. Obra citada.

[13] Ver: Ingeniería Constitucional Comparada. México : Fondo de Cultura Económica, c/1992. (Pág. 8)

[14] Ibid. 

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