Presidente JCE llama a alta dirección partidos a pensar más en el país que en sí mismos

Presidente JCE llama a alta dirección partidos a pensar más en el país que en sí mismos

Exhorta a ver la política como instrumento de servicio al interés nacional, al bienestar colectivo, al desarrollo integral de la sociedad dominicana

Autor: Lito Santana/Wednesday, February 10, 2016/Categorías: Pleno JCE, Presidencia JCE, Dirección de Comunicaciones

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El presidente de la Junta Central Electoral, doctor Roberto Rosario Márquez, llamó a la alta dirección de los partidos políticos a pensar más en el país que en sí mismo.

Dijo que estos deben entender que si bien los proyectos y las políticas sociales y de desarrollo se ejecutan desde el Estado, su razón de ser como partidos no debe ser solamente acceder a una función pública por llegar, en ganar por ganar, sin propósitos claros.

Las palabras de Rosario Márquez fueron pronunciadas en el Altar de la Patria, lugar al que acudió junto a los miembros titulares César Francisco Féliz Féliz, Rosario Graciano de los Santos, Eddy de Jesús Olivares y José Ángel Aquino, a proósito de celebrarse en el país “El Mes de la Patria”.

Exhortó a los líderes de los partidos a ver la política como un instrumento de servicio al “interés nacional, al bienestar colectivo, al desarrollo integral de la sociedad dominicana”. A ver a sus contendientes como hermanos en la búsqueda de una meta común. A entender la política como medio de superación y no de envilecimiento.

A continuación su discurso:

Honorables Miembros del Pleno de la JCE:

Doctora Rosario Altagracia Graciano De los Santos

Doctor José Ángel Aquino Rodríguez

Doctor César Francisco Féliz Féliz

Licenciado Eddy de Jesús Olivares Ortega

Altos funcionarios y empleados de la Junta Central Electoral;

Invitados e invitadas.

Señoras y señores:

¡Muy buenos días!

En esta ocasión, la celebración del mes de la patria tiene un distintivo que le otorga cierta diferencia: el protagonismo de la política como actividad cotidiana, con miras a las Elecciones Ordinarias Generales Presidenciales, Congresuales y Municipales que serán celebradas el 15 de mayo próximo.

Oportuna es la mañana de hoy, para recordar las convicciones de los padres de la patria sobre la política y la forma de su ejercicio. Ellos vieron en ésta un medio de entrega total a la causa de la dominicanidad. Aún seguros del triunfo de sus ideales, nunca concibieron ni siquiera la restitución, por parte el Estado, de sus aportes materiales.

Ninguna motivación actualizada puede expresar de manera más diáfana esta afirmación, que lo escrito por Juan Pablo Duarte a sus familiares, estando exiliado en Venezuela:
““El único medio que encuentro para reunirme con Uds. es independizar la Patria; para conseguirlo se necesitan recursos, recursos supremos, y cuyos recursos son, que Uds. de mancomún conmigo y nuestro hermano Vicente ofrendemos en aras de la Patria lo que a costa del amor y trabajo de nuestro padre hemos heredado. Independizada la Patria puedo hacerme cargo del almacén, y más, heredero del ilimitado crédito de nuestro padre, y de sus conocimientos en el ramo de marina, nuestros negocios mejorarán y no tendremos por qué arrepentirnos de habernos mostrado dignos hijos de la Patria”.

Desprendimiento total, denuedo y honestidad; son legados indelebles de la primera organización política dominicana, cuyos gestores demostraron una vocación que en aquellos tiempos, y tratándose de protagonistas demasiado jóvenes, solo podía ser el resultado de un ideal sin límites por la independencia y la libertad.

El mismo acto de fundación constituye una hazaña sagaz. En un pueblo pequeño como el Santo Domingo de la ocupación haitiana, ya vigilado en 1838, la Sociedad Secreta La Trinitaria fue fundada en el momento que la atención de todos estaba en una procesión a la virgen del Carmen. El juramento fue sellado con sangre, lo cual, en la moral de la época, representaba un compromiso indisoluble con lo asumido.

Duarte concibió La Trinitaria como organización capaz de educar sobre la ciudadanía dominicana, unificar a los que comprendieran la necesidad de la independencia, y contar con capacidad militar para apoyar las ideas revolucionarias.

La educación fuera de los círculos trinitarios requería de una institución legal, que fue La Filantrópica.

Las posibilidades de la preparación militar eran escasas y riesgosas, pero… para eso estaba el ejército de los invasores en el cual, por iniciativa de Duarte, ingresaron trinitarios. Duarte tuvo además, la visión de unirse al movimiento La Reforma, de Haití, que auspiciaba el derrocamiento de Jean-Pierre Boyer.

Señoras y señores:

Regularmente, nuestras convicciones políticas e ideológicas sobre la patria, han sido expuestas tomando como referencia al patricio Juan Pablo Duarte. Esto ha sido así, por ser el artífice de nuestra nacionalidad, guía intelectual y pensador ilustre de la democracia dominicana insuperado.

Hoy hablamos de sacrificio por la patria.

Es imposible hablar de sacrificio por la patria y el legado de los Trinitarios, obviando los nombres de Francisco del Rosario Sánchez, para quien el camino del patíbulo por defender la patria era la gloria, a la cual “los dominicanos no vamos en burro, vamos a pie”; de Ramón Matías Mella, quien en un acto de arrojo disparó el trabucazo que anunció el nacimiento de la República Dominicana; de María Trinidad Sánchez, quien bordó la primera bandera dominicana.

Frente al acoso a los Trinitarios después del Grito de Independencia, María Trinidad Sánchez conspiró contra los anexionistas, por lo que fue condenada a muerte. Nos dice el maestro Roberto Cassá, que el 26 de febrero de 1844, la noche antes de ser ejecutada, Bobadilla le visitó en su celda y le ofreció conmutarle la pena a cambio de delatar a sus compañeros; y su respuesta fue la siguiente:

«Ud. me ofrece la vida a cambio de que revele los nombres de los encabezados principales, para Ud. matarlos entonces. Ellos son más útiles que yo a la causa de la República. Prefiero que los ignoren y se cumpla en mí la sentencia dada».
Nuestra historia muestra múltiples ejemplos de desprendimiento, para reconquistar y/o sostener la libertad y la democracia. Algunos ejemplos igualan a los Trinitarios, pero ninguno lo ha superado.

De acuerdo a las biografías escritas sobre Duarte, y a la forma en la cual murió, puede deducirse que su último bien material fue “una pequeña casa en caracas”. La vendió en 1863, para armar una expedición por Monte Cristi, que él encabezó, al enterarse que la bandera Tricolor había sido sustituida por el símbolo de la traición anexionista.

El desprendimiento personal de Duarte contradecía positivamente su convicción respecto a la forma de manejar los recursos del Estado. Para una misión en la región Sur, en marzo de 1844, le entregaron 1,000 pesos. El 02 de abril de ese año, cuando regresó de Baní, devolvió 827 pesos, y en un detalle escrito, explicitó la forma como fueron utilizados los 173 pesos restantes.

¡Hasta en la pulcritud necesaria para administrar los recursos del Estado, Duarte dejó ejemplo digno de alabanza!.

Vivimos una época especial, en que ejercemos a plenitud los derechos propios de un sistema democrático, por el que lucharon los trinitarios. En este mes de la patria, y a propósito del sacrificio de sus forjadores, aprovechamos para llamar a los partidos políticos a emular a estos prohombres, a convertir sus ideales en bandera y su práctica en programa, y hacer del servicio a la patria el modo de vida cotidiano, entendiendo que el sacrificio de los trinitarios y los continuadores de su obra, obliga a los partidos y a los líderes políticos, asumir como propia la misión redentora, y ejercer la política desde la perspectiva duartiana.

Como presidente de la Junta Central, considero propicia la ocasión, para desde este lugar, donde se siente el fervor patriótico, exhortar a los partidos políticos a ser más desprendidos en lo material. A pensar más en el país que en sí mismo. A entender que si bien los proyectos y las políticas sociales y de desarrollo se ejecutan desde el Estado, su razón de ser como partidos no debe ser solamente acceder a una función pública por llegar, en ganar por ganar, sin propósitos claros.

A ver la política como un instrumento de servicio al “interés nacional, al bienestar colectivo, al desarrollo integral de la sociedad dominicana”. A ver a sus contendientes como hermanos en la búsqueda de una meta común. A entender la política como medio de superación y no de envilecimiento.

A propósito de nuestra presencia en este lugar sagrado, de la reiteración de nuestro compromiso con el legado de los Trinitarios y a pocos días de la mayor contienda política en el marco de la democracia electoral, el proselitismo político imperante; les llamo a que reflexionemos sobre la síntesis conceptual de Duarte, al referirse a la actividad política, cuando sostenía que:

“La Política no es una especulación; es la ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”; actuemos en consecuencia.

¡Muchas gracias!
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Encargado de Prensa JCE.

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